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Cobro amistosoSi el cliente lo desea y es aconsejable legalmente, antes de la interposición de una demanda Judicial el despacho intenta y agota la vía amistosa con el deudor ya que siempre será mejor un buen acuerdo que interponer un procedimiento judicial.

En esta época de reciente crisis económica la vía amistosa ha quedado algo relegada ya que la en la mayor parte de las ocasiones el deudor ofrece pocas o ninguna garantía que permita asegurar el crédito de nuestro cliente: ni con un aval bancario, ni con sus bienes – que es posible que persigan otros acreedores antes o después – ni constituyendo una garantía personal o real  con su patrimonio si lo tuviere.


En el caso de las sociedades mercantiles esto es más flagrante: son relativamente pocas las pequeñas y medianas empresas que comienzan una cadena de impagos y en cambio  cuentan con bienes suficientes para que el acreedor pueda fiar al deudor y pactar con el mismo una espera o aplazamiento de los vencimientos de su deuda.  

Un impago puntual puede convertirse con facilidad en una insolvencia definitiva, generalmente  por la concurrencia de otros acreedores, la falta de crédito con el que hacer frente a sus obligaciones dinerarias o por acciones u omisiones dolosas o culposas del deudor que puede intentar esconder su patrimonio sustrayéndolo de sus acreedores o pagar a un acreedor en perjuicio de otros si no inicia un procedimiento Concursal.

 

Lamentablemente, la nueva Ley Concursal y sus innumerables y sucesivas reformas resulta un mecanismo jurídico extraordinariamente beneficioso para el deudor y muy perjudicial para un acreedor ordinario, que no tenga un crédito garantizado con hipoteca o no sea un acreedor privilegiado. Muchos Concursos de Acreedores finalizan con la liquidación del patrimonio del deudor que no alcanza generalmente para pagar una cantidad mínimamente digna y razonable a los acreedores, siendo la mayor parte de ellos “ordinarios” y sin privilegios.
 

Cada expediente se estudia de forma exhaustiva e informamos al cliente de la mejor forma de actuar y si el acuerdo amistoso, la quita, la espera o la renovación de los plazos de vencimientos del crédito pueden llegar a resolver una situación de impago y revertirla por otra que suponga el total pago de lo adeudado más sus intereses legales si ello procede o bien por el contrario ello supondría el riesgo de pérdida total del crédito y es más conveniente acudir de forma inmediata a la vía Judicial.

Además de los requisitos expuestos, el recobro amistoso pactando con el deudor lo aconsejamos única y exclusivamente si el mismo tiene una clara voluntad de pago y puede preverse con datos objetivos que podrá responder de la deuda garantizando de alguna forma el crédito del cliente.